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Temario Pirata - Leyes

La organización pirata se basa en unos principios democráticos, que hacen del pirata un hombre libre: Es él quien elige al capitán que lo mandará, pudiendo deponerlo en caso necesario. Tiene una participación directa en los beneficios del viaje, normalmente estipulada en un contrato por escrito, y recibe una compensación monetaria en caso de pérdida de algún miembro (5)

 

En un barco pirata, el mayor órgano de gobierno es la Asamblea, en la que cada tripulante tiene igual voto. Una decisión aprobada por la mayoría de la Asamblea debe ser acatada por todos, incluso por el capitán. Éste, sin embargo suele (y debe) inspirar confianza entre sus hombres, y saber imponer una disciplina que los haga eficaces en el mar y en el combate. Una falta leve (una pelea, o el incumplimiento de una orden) suele castigarse con un número determinado de azotes. Una falta más grave, como el robo, el asesinato o la delación se castiga con la ejecución, la amputación de nariz y orejas o el "marooning" (6)
 

Vida y costumbres de los piratas

El pirata come normalmente dos comidas al día: a las 10 h. de la mañana y a las 16 h. de la tarde. rechaza (cuando puede elegir) mariscos y pescados, prefiriendo las comidas pesadas: "Ragout" de buey o de cerdo salvaje; "Salmigondes" muy condimentado, etc. Para las largas travesías se alimentan de carne de tortuga, las cuales mantienen vivas en los barcos, colocadas patas arriba y regándolas con agua de mar.

 
La bebida habitual del pirata es el ron. Pero se trasiegan igualmente gran cantidad de licores: Tafia (aguardiente de caña), Arak (aguardiente de arroz), Ponche (Tafia mezclada con agua o leche de cabra, yemas de huevo y aromas), Sangría (Vino de Madeira, azúcar, limon, canela, clavo, nuez moscada y una corteza de pan tostado), Limonada a la inglesa (Vino de Canarias con esencia de Ambar) (7)
 
El pirata es, paradojicamente, un hombre creyente. Como dice Alexandre Olivier Exquemelin (8) , se reza siempre al empezar las comidas: Los católicos cantan el Magnificat, el Miserere y el Cántico de Zacarías. Los protestantes leen un capítulo de la Biblia, o recitan salmos. Antes del combate, los piratas suelen pedirle a Dios éxito en su empresa. Piratas como Misson pretendían luchar "por Dios y por la libertad". Otros, como barbanegra, afirmaban haber hecho un pacto con el Diablo.

 

En combate, el pirata lucha salvajemente, sabiendo que si es hecho prisionero será ahorcado sin compasión. Lleva armas contundentes y pesadas: Coutelas, hacha, pica, varias pistolas... Enfrentado normalmente a tripulaciones de mercantes, poco avezadas a la lucha, hace verdaderas carnicerías.
 

Los piratas heridos en el combate son atendidos por un cirujano-barbero, que toda tripulación lleva consigo. Las heridas se desinfectan con alcohol; los miembros amenazados por la gangrena se amputan con la sierra del carpintero.

 

Las imagenes convencionales de piratas mancos, cojos o tuertos responden perfectamente a la realidad. Aunque según las leyes de la piratería los tullidos recibían una compensación monetaria sustanciosa, en la práctica intentaban volverse a rembarcar, a menudo después de haber dilapidado en juergas y borracheras dicha compensación.

 

Y es que la romántica aventura del pirata solía terminar con la mutilación, la muerte o la pobreza...

 
Notas:
 
(4) Los gobernadores, sin embargo, siempre procuraron guardar una relación de ambivalencia con respecto a los piratas que portegían. Tal es el caso del governador de Louisiana, Claiborne, que pasa en pocos años de poner precio a la cabeza del pirata Jean Lafite a solicitar su ayuda en la guerra contra Inglaterra.
 
(5) "...Después estipulan las recompensas y premios de los que serán heridos o mutilados de algún miembro, ordenando, por la pérdida del brazo derecho seiscientos pesos o seis esclavos, por brazo izquierdo quinientos pesos o cinco esclavos, por pierna derecha quinientos pesos o cinco esclavos, por pierna izquierda cuatrocientos pesos o cuatro esclavos, por un ojo cien pesos o un esclavo, y por un dedo tanto como por un ojo..." (Alexandre O. Exquemelin, Piratas de América)
 
(6) Marooning: Abandonar al condenado en una isla desierta, con una botella de agua, un saquito de pólvora y un arma.
 
(7) Según cuenta Rafael Abella un pirata del siglo XVII llamado Swan, regresó de una expedición de vacío, sin haber hecho una sola presa, ya que la mayor parte de su tripulación estuvo durante el viaje totalmente ebria.
 
(8) Alexandre O. Exquemelin, obra ya citada.
 
No se conoce quién dio nombre a "La Cofradía de los Hermanos de la Costa" ni tampoco quién la fundó. Lo único que se sabe es que empezó a existir después de que fueran expulsados los bucaneros de La Española en 1620. Como toda sociedad, tenía sus leyes, pero no eran leyes escritas . Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros. Las principales normas eran cuatro:
 
Se prohibía todo prejuicio de patria o de religión
 
Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla.
 
La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento.
 
No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas.
 
Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados. Era tal la fraternidad existente entre los hermanos de la costa que, antes de entrar en combate, cada bucanero se conjuraba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero".
 
Los piratas no enterraban sus tesoros. Arriesgaban el pellejo para conseguir el botín y se guardaban mucho de dejarlo enterrado en algún lugar donde cualquiera lo podría encontrar. Normalmente dilapidaban sus ganancias en el menor tiempo posible o hasta que pudieran emprender una nueva expedición. Antes de zarpar quedaba fijado cual sería la parte proporcional del botín que correspondería a cada uno, siempre en función de su rango en la expedición. Quedaba claramente establecido que, una vez conseguido, el botín sería puesto en común para proceder al reparto. Se estipulaban duros castigos para aquellos que osaban quedarse alguna parte para sí y eran descubiertos. También se preveían premios para el primero en avistar una presa o el primero en pisar el barco abordado. Normalmente, el premio era la posibilidad de elegir una pieza del botín. Las pistolas eran la pieza más codiciada por su valor en combate (Barbanegra portaba ocho de ellas en combate, bien cebadas y colocadas en sendas cartucheras cruzadas sobre su pecho).
 
4.1            La cofradía nace en el 1620 y dura hasta el 1700.
 
No se sabe porque eligieron ese nombre ni como se organizaban, no todos eran analfabetos entre ellos había hombres ilustrados y nobles pero que al pisar la isla se convertían en lo mismo en hermanos de la costa. Se conoce todo esto porque ha sido una tradición oral que se ha ido contando de generación en generación.
 
El filibustero se hizo corsario de las grades potencias de Europa, así poseía la patente del coso y para asaltar a sus enemigos.
 
Muchos otros cayeron en la red de bandidos y ladrones, los cuales asaltaban por las riquezas que podían conseguir, el movimiento anarquizante termina y queda como una leyenda que nunca se olvidara el movimiento liberal que navego por las Antillas.
 
4.1.1    Sin perjuicios raciales ni de religiones.
 
Al comienzo de la formación de la cofradía no había conflictos entre razas, etnias,... etc. Pero más adelante se vieron conflictos entre franceses e ingleses, eso quería decir que el fin de la cofradía estaba cerca y así fue.
 
4.1.2    La propiedad individual no existía.
 
Lo compartían todo, no hacían reparto de botines según su cargo como marineros, ni tampoco con la tierra en la que estaban asentados. Los barcos no eran de posesión privada, cualquiera que preparase una expedición podía utilizarlos.
 
4.1.3    La libertad era su principal virtud.
 
Dentro de la hermandad no hay ningún tipo de código penal, cada una era voluntario de hacer lo que quisiera, las expediciones no eran obligatorias y podían dejar el filibusterismo cuando quisieran porque no sufrirían venganzas ni persecuciones. Nadie les obligaba a combatir eral totalmente libres.
 
4.1.4    No admitían mujeres europeas.
 
Una de las normas que debía ser cumplida era la de no admitir mujeres europeas en la isla, las indígenas y aunque las negras e indígenas eran permitidas.
 
La llegada de 100 mujeres blancas francesas, traídas por el francés Dógeron en 1667 con el objeto de convertir a La Tortuga en una colonia francesa inició un periodo de aburguesamiento, ya que las mujeres, que se instalaron fácilmente entre los piratas, podían reclamar daños y perjuicios y la ruptura de la relación en caso de maltrato.
 
4.1.5    Sus derechos y deberes.
 
Las leyes por las que se regían los filibusteros, no mencionan ningún deber hacia los más necesitados ni hacia los más débiles.
 
Se hace hincapié en evitar la tiranía, y para ello potencian la libertad de cada individuo.
 
Los derechos individuales garantizan la libertada colectiva, por lo que cuanto más fuerte es cada individuo, más lo es la colectividad.
 
El hecho de contar con obligaciones militares hizo obligatorio el nombramiento de mandos, y por encima de todos ellos el del “Gobernador”.
 
Su función era únicamente militar, y se limitaba a una o varias acciones militares, dependiendo del momento.
 
El “Gobernador” era elegido por votación, lo que es de reseñar, ya que no fue hasta 150 años más tarde, a raíz de la independencia de Estados Unidos y de la Revolución francesa para que los sufragios se convirtieran en la fórmula habitual para la elección de los representantes.
 

4.1.6    El consejo de ancianos.

Estaba formado por los hombres más veteranos y sabios, eran quienes velaban por la pureza de la cofradía. También se dedicaban a observar y determinar que los nuevos hermanos estaban preparados para formar parte de la cofradía. El nuevo hermano se arriesgaba a ser rechazado o por el contrario le admitían por su compenetración con el grupo.

 

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