Desde que los primeros barcos comenzaron a surcar el mar, han sufrido
los asaltos de bandidos, también llamados corsarios, piratas, perros de mar
y bucaneros.
Pero los 300 años que siguieron al
primer viaje de Cristóbal Colón a América conformaron el periodo de mayor
auge para la piratería. Y es que fue entonces cuando los galeones españoles
transportaron miles de toneladas de oro y otros tesoros de América a España.
Sin embargo, esos enormes galeones, no
lograban cobrar velocidad cuando eran perseguidos por los veloces barcos
piratas. A menudo, los piratas tomaban estos barcos sin necesidad de
disparar una sola bala de cañón.
En ocasiones, los piratas ocultaban su
barco en bahías pequeñas y, protegidos por la oscuridad de la noche,
flotaban hasta el galeón. Armados de dagas, sables y pistolas, los piratas
tomaban los barcos por sorpresa. En segundos, los asaltantes ataban a la
tripulación o, peor aun, la mataban.
Después, danzaban alrededor, mostrando el oro del botín.
Cuentan que la crueldad de estos
asaltantes era tal que un pirata ordenó que la tripulación regresara y
exclamó "¡O tomamos el barco enemigo, o nos unimos a los tiburones!". |