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Habían transcurrido 45 minutos desde la huida de la
indígena, cuando de pronto apareció un hombre pequeño, de tez
trigueña, pantalones remangados a la rodilla, descalzo y con una
mancha negra en el labio inferior.
Llegó alterado, caminando con pasos cortos pero de
prisa y con el dedo índice por delante. Ricardo Ruiz se llamaba y
era el encargado de cuidar el terreno que está en la entrada del
pueblo. Visiblemente furioso exclamó en voz alta: "yo no le temo al
hombre, sólo le temo a Dios".
Se apresuró a explicar que desde que lo contrataron
para cuidar el lote, hacía ocho meses, eso ya estaba así y que
nadie, "durante su administración", había hecho eso, mientras
señalaba el suelo haciendo referencia a la historia hecha pedazos.
Aseguró que la tierra removida eran surcos que hacían los puercos
cuando salían a comer.
Sin embargo, su hermana, Berta Ruiz Cunana –quien se
había esfumado al notar la presencia de extraños– fue sorprendida
por funcionarios del Instituto Nacional de Cultura (Inac) en junio
pasado, cuando excavaba un terreno cercano, propiedad de un hombre
llamado Aníbal Olmos.
No obstante, aquel día, según dijo Ruiz, Berta se
estaba ganando una chamba, limpiando el lote que él custodia.
El terreno que cuida Ruiz de 8:00 a.m. a 4:00 p.m.,
le pertenecía a Magdaleno Ceballos, quien posteriormente lo vendió a
una persona de nacionalidad india.
IN FRAGANTI
Hace cuatro meses las autoridades del Inac recibieron
una denuncia anónima en la que advertía que personas desconocidas
hacían excavaciones en busca de huacas en dos terrenos de la
comunidad de Nombre de Dios. La veracidad del aviso se comprobó
cuando se realizó una inspección en el área y se sorprendió in
fraganti a los responsables: tres adultos, todos indígenas, según se
informó.
Por la falta de sanciones penales, el caso fue
llevado a la corregiduría del área. Eudocia Molinar, la corregidora
que atendió la denuncia, amonestó verbalmente a los implicados y les
prohibió huaquear en el lugar. No obstante, una semana después
volvieron a la misma práctica, según confirmaron las autoridades en
una segunda inspección.
Según los indígenas involucrados, las piezas
encontradas se las compraba el dueño del lote, Aníbal Olmos, de
contextura gruesa y apariencia descuidada, que vive en el pueblo y
que se pasea en chancletas por el lugar, cargando una carretilla
llena de chécheres.
Al ser consultado, Olmos negó la aseveración y afirmó
que desconocía que en su lote las personas entraran a huaquear; sin
embargo, amenazó a los policías con demandarlos si se atrevían a
realizar rondas en el sitio sin antes pedirle permiso.
Desde ese entonces, por temor, las autoridades
locales no han vuelto al lugar.
SANCIONES
Cierto o no, las piezas fueron exhibidas en una
página de la internet para su venta.
La Ley No. 14 de 5 de mayo de 1982, que dicta medidas
para la custodia, conservación y administración del Patrimonio
Histórico de la nación, prohíbe en su artículo 28 la investigación o
excavación de sitios arqueológicos por parte de un particular,
agencia o personas, así como también la venta, canje y exportación
de materiales arqueológicos.
El artículo establece multas que van de mil dólares a
10 mil dólares para las personas que violen la disposición.
Otra visita
En una tercera visita, a mediados de octubre,
funcionarios del Inac acudieron a Nombre de Dios, pero esta vez
visitaron el terreno del ciudadano indio, y aunque no pudieron
encontrar a nadie buscando piezas arqueológicas, sí se percataron de
que las excavaciones clandestinas continúan.
Ruiz insiste en que él no está "covando" (excavando)
en el lugar y que sus cuatro hijos dependen del salario que le pagan
por cuidar el terreno. Paralelamente, el hombre tiene tres trabajos
más que no le permiten estar al 100% en el lote.
Tomás Mendizábal, jefe del Museo Contemporáneo del
Inac, manifestó que la institución cuenta con innumerables
artefactos arqueológicos, en su mayoría del periodo precolombino,
pero tienen muy pocos pertenecientes al periodo colonial.
Añadió que pocos sitios coloniales han sido
explorados científicamente y Nombre de Dios es uno de ellos, en
donde nunca se han hecho excavaciones arqueológicas, por lo que
considera que con esa huaquería se ha perdido mucha información
histórica.
LA HUAQUERÍA ES ILEGAL
DENUNCIA: Las personas pueden llamar
al Inac al 232-7466 o a la Policía Nacional al 104 para denunciar a
los huaqueros.
PERMISOS: La ley faculta a la
Dirección de Patrimonio Histórico a otorgar permisos para
excavaciones que tengan fines científicos.
PIEZAS: Las piezas decomisadas datan
de la época colonial que comprende el periodo entre 1500 a
1700.
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